•Todo comenzó un fatídico día, era soleado y corría una suave brisa que te acariciaba la piel. Savine nunca se había fijado en nadie, pues siempre pensó que no había nadie que pudiese estar a su altura, hasta que se tropezó con Guido un chico risueño y más joven que ella.
Fue al girar una esquina, Savine iba ensimismada en sus cavilaciones y Guido se despedía de un amigo, por eso ninguno se fijo en el otro y chocaron, la primera reacción de Savine fue gritar e insultar a la persona que le había hecho caer, cosa que entristeció mucho a Guido, pues no entendía como una joven podía tener ese humor y mucho menos ese vocabulario de camionero amargado y borracho.